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Anoche terminó la serie Breaking Bad (comentario)

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Fue lamentable el final. Pensé que tanta inteligencia derrochada por el protagonista de la serie estadounidense Breaking Bad, de Vince Guilligan, le iba a servir, por lo menos, para salir vivo después de tanta aventura. Pero no. Walter White (Bryan Cranston), un corriente profesor de química y padre de familia poco destacado, a los cincuenta años se entera de que es víctima de un feroz cáncer de pulmón y de que le quedan pocos meses de vida. Con el susto y el dolor de la noticia a cuestas, un día, después de acompañar a su cuñado, un agente de la DEA, a un operativo de captura de unos traficantes de drogas, le surge la idea de convertirse en fabricante (cocinero, le dicen en el medio) de metanfetaminas, un potente sicoestimulante relacionado con la efedrina y con la adrenalina, para conseguir mucho dinero y dejarle el futuro asegurado a sus dos hijos y a su mujer. A partir de esta anécdota, atravesada por la nobleza de espíritu, se desata la historia que se desarrolló duran...

Conversación con una estatua pordiosera (crónica)

Crónica sobre una estatua que estuvo de pie hasta hace una década en el separador de la Avenida de Las Américas, en Bogotá, hoy convertido en una troncal de Transmilenio. La Bachué de piedra llora su abandono de décadas y revela detalles de su historia. A la final, es cierto que algunos consideran que la instalación y mantenimiento de obras de arte en el espacio público es innecesaria o superflua. Su visión pragmática no les deja entender que ese arte, debidamente entendido y apropiado por la ciudadanía, es la representación no sólo de la historia sino de la creación cultural de la ciudad. Por este criterio obtuso, una de esas obras, entre muchas más, sufre el olvido interrumpido desde hace más de cuarenta años. Es la Bachué de piedra , deidad chibcha que hace parte del monumento levantado en su nombre a comienzos de los años cuarenta, en su lugar de siempre: el ancho separador de la fragorosa avenida Las Américas, a medio camino entre las avenidas 68 y la Boyacá. De su ...

Pablo Bickenbach: osadía, temple y regularidad en la pista (crónica)

El cuarto domingo del pasado abril, Pablo Bickenbach, la figura más joven del automovilismo colombiano, se coronó campeón de la Segunda Copa Sprint, su primer título en el automovilismo deportivo. Fue, la última, la válida más tensionante para Pablo de toda la carrera. En la primera prueba del día partió en la posición dieciséis, mientras que su más peligroso rival, el veterano Lucio Bernal, arrancó séptimo. El duelo fue tenso. En la meta clasificaron en la sexta y segunda posición, respectivamente. Para la serie crucial, a 30 giros, Bernal ocupó el quinto lugar en la grilla de partida. Bickenbach pisó el acelerador del auto marcado con el número 50, fijando la mirada en los ojos de su antagonista, desde la undécima plaza, quien lo observaba por el espejo retrovisor. Todos los representantes de la Esso –su patrocinador en las dos ediciones celebradas hasta ahora de la Copa Sprint- estaban muy nerviosos. Su padre tampoco pudo ocultar la tensión del momento. Con él trazó un...

Lunes de cementerio (crónica)

En las puerta de acceso al Cementerio Central de Bogotá, todos los lunes se derriten miles de paquetes de velas y veladoras. Es una tradición entre los capitalinos acercarse ese día a los campos santos a establecer comunicación con el mundo de los difuntos. Rezos, plegarias y novenas se ponen a la orden de cientos de miles de hombres y mujeres de todas las condiciones sociales, que comienzan a llegar desde las ocho de la mañana hasta cerca de la media noche. Durante el día, cuando se permite la circulación de parientes y allegados por las avenidas y calles entre bóvedas y tumbas, por una medida de ornato los celadores del lugar persiguen cualquier intento desprevenido o no de encender una vela a las ánimas al lado de lápidas, columnas o muros interiores. Ellos están autorizados para apagar, decomisar y prohibir la presencia de las indefensas velas por la tiznadura que producen sobre las blancas paredes de la necrópolis del centro de la capital. Entonces los católicos rogant...

Parque de los periodistas, sin periodistas (crónica)

En el centro de Bogotá son pocos los parques con zonas verdes. Generalmente están tapizados en cemento o adoquines, dejando pocos lugares para prados, arbustos o árboles. En la Avenida Jiménez entre las carreras Tercera y Cuarta hay uno pequeño, pero con un verdor espléndido que invita al descanso. Es el conocido Parque de los Periodistas. Cuentan académicos e historiadores de la ciudad que este espacio público tomó su nombre por la concurrencia de linotipistas y reporteros en sus predios, en los tiempos en que los grandes diarios liberales, El Tiempo y El Espectador, tenían sus sedes en edificios portentosos de la Avenida Jiménez. Hoy solo le queda el nombre como un homenaje a los periodistas de antaño. Por las mañanas es cruzado por burros y borricos arreados por sus dueños, llevando cargas de latas, galones y sacos que sueltan el rancio y nauseabundo hedor de la comida podrida. Sus pastores son los propietarios de porquerizas localizadas en los barrios pobres de los cerros...

En la casa (comentario)

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Una vez más un cineasta francés da una lección de buen cine, a partir de un excelente guion, en el que cuenta una historia en apariencia normal, porque está protagonizado por personajes normales, muy comunes y corrientes. Pero la historia termina por no ser normal, a pesar de las locaciones, del vestuario y de las actuaciones, todas acordes con la aparente sencillez del relato. Se llama En la casa (2012) y es la más reciente producción de Francis Ozon exhibida en Colombia. Está construida sobre un magnífico guion escrito por el mismo Ozon, basado en la obra de teatro El chico de la última fila , de Juan Mayorga. Germain, un clásico profesor de colegio de literatura francesa, luego de evaluar una tarea acerca del relato de lo realizado por cada uno de sus alumnos el pasado fin de semana, descubre que uno de sus estudiantes tiene un talento particular para escribir, al narrar sensaciones, escenas e imágenes de la visita realizada por él a casa de su mejor compañero de clas...

Heleno y Rebolo para un Salcedo no difunto (reseña)

Qué delicia leer la más reciente obra de Andrés Salcedo, El día en que el fútbol murió: Triunfo y tragedia de un dios . Esta novela-crónica o crónica novelada es una muestra del periodismo narrativo que ya Salcedo había desplegado en su obra anterior, Barrio Abajo: el barrio de donde somos todos .  Así mismo, es narrativa con el recurso o el gancho de lo periodístico, que en este caso es el excepcional futbolista y playboy brasileño Heleno de Freitas, que recaló en el Junior en 1950. Aunque es interesante la historia de Heleno, por su carácter de personaje transgresor, gozón, patético, esta es la anécdota, el pretexto de Salcedo para contar una parte de la historia de Rebolo, ese entrañable barrio barranquillero, entre 1950 y 1960, que él rebautiza Rebollo en su relato, así como para confesar su propia vida durante esa década, en la que comienza como un niño de 10 años y concluye terminando la adolescencia con casi 20. Porque Miche Granados, el principal alter ego de Andrés S...