Diversos peligros acechan al Centro Histórico de Honda (crónica)
En la Colonia, la población tolimense de Honda, a orillas del Magdalena, estuvo a punto de convertirse en capital del Virreinato. En el último siglo su arquitectura colonial y republicana ha recibido daños de diversos orígenes. Sectores de población la defienden.
Honda fue
considerada en la colonia como posible capital del Nuevo Reino de Granada. En
las últimas décadas su histórico patrimonio arquitectónico ha sufrido la
destrucción y el deterioro generados por causas naturales y humanas.
La herencia arquitectónica
legada por los españoles de la Colonia a Honda, llamada hoy Zona Histórica
(arquitectura colonial y republicana) y declarada Monumento Nacional en 1977,
ha sufrido, además del desgaste natural, un terremoto, cañonazos, incendios,
demoliciones y en los últimos años el lento y silencioso deterioro de
restauraciones y otras intervenciones sin fortuna.
Esta colonial población del
Tolima no fue fundada por ningún conquistador español. En tiempos precolombinos
fue asentamiento de los indios ondamas y en la Colonia se convirtió en puerto
crucial, transformándose en embarcadero y centro de bodegas de los encomenderos
de Mariquita.
Viajeros y cronistas cuentan
que Honda a comienzos del siglo XIX era “una hermosa y grande ciudad... que por
su magnífica posición fue considerada para ser algún día la capital de la Nueva
Granada”. Pero, en 1805 casi fue destruida por un espantoso terremoto.
Entonces, muchas casas solariegas, iglesias de piedra y conventos de altos
muros, cerca de tres cuartos de las edificaciones, quedaron en ruinas.
El pequeño pueblo que surgió
de la devastación sísmica no alcanzó a reponerse, cuando siguió, de inmediato,
otra más grave, de orden social: la guerra de independencia, la que Honda, por
su situación estratégica de puerta de entrada y de salida del interior del
país, padeció como escenario obligado de acontecimientos clave.
Por Honda, puerto febril del
río Magdalena en tiempos de la Colonia, entraron y salieron de nuestro país
todos los virreyes, oidores, jueces y letrados, alcabaleros y visitadores, y
con ellos cargamentos de metales preciosos, objetos y mercancías de todo tipo.
Las construcciones levantadas
allí durante los siglos XVI y XVII, de clara estirpe andaluza, se hicieron con
precipitud ante el intenso auge comercial del puerto fluvial, combinando la
sencillez, el uso y la belleza
arquitectónica de conjunto.
Ahora, en tiempos marcados
por la decadencia económica, cuyo puntillazo lo dio en 1985 la avalancha del
Volcán Nevado del Ruíz, muchos de los herederos de las viejas casas coloniales
o sus nuevos dueños, así como intervenciones, cambios de uso y remodelaciones
realizadas por diversas administraciones municipales en edificaciones y
espacios públicos, han cometido “atropellos flagrantes del patrimonio
arquitectónico”, según el arquitecto Humberto Iregui, coautor del Análisis y diagnóstico del Centro Histórico
de Honda, junto al también arquitecto Rodrigo Valencia.
Este estudio, encargado por
Colcultura a estos profesionales, será la base para la reglamentación de este
Centro Histórico (Conjunto de normas que establecerán parámetros claros y fijos
de las intervenciones futuras).
Además, actualizará el
panorama presentado por el Estudio
analítico y reglamentario del Centro Histórico de Honda, realizado en 1977
por el arquitecto Ernesto Moure Herazo y aprobado en 1989 por el Concejo de
Honda, como marco legal del municipio para el manejo de intervenciones en la
zona histórica.
Según Moure, este sector de
la población lo integran cerca de 26 manzanas. Mientras, de acuerdo con el
estudio de los arquitectos Iregui y Valencia son 69 manzanas, unos 761 predios,
es decir, cerca del 30 por ciento de Honda, en su mayoría destinados hoy a la
vivienda y donde predominan construcciones de un piso.
Varias intervenciones
realizadas por una administración municipal en la Plaza de Mercado, el antiguo
hospital, el puente Navarro y el Paseo de la Calle Real, inmuebles y espacios
protegidos por la Ley 163 de 1959 (preservación del patrimonio arquitectónico y
monumental nacional), generaron controversia entre dirigentes cívicos y
profesionales celosos de la importancia del centro histórico.
La polémica la motivó el
desconocimiento pasajero que la administración local hizo de requisitos
exigidos por la ley de defensa del patrimonio, como la presentación de planos y
la explicación detallada de las intervenciones realizadas, entonces, en las
edificaciones mencionadas, ante la Subdirección de Patrimonio Cultural de
Colcultura, entidad que realizaba la función de Secretaría Técnica del Consejo
Nacional de Monumentos, cuya previa aprobación de los proyectos de intervención
arquitectócnica es indispensable.
Pero al final, todo parece
indicar que los trabajos de remodelación, recuperación y mantenimiento se
ajustaron a la aprobación y recomendaciones dadas a los proyectos, por parte
del Consejo de Monumentos.
La
otra cara
Por otro lado, muchos de los
daños realizados al patrimonio arquitectónico de Honda han corrido por cuenta
de los particulares, propietarios de casas y edificaciones. Son los casos de
retiro de pañete (lo que revela la agresividad de la piedra), incrustaciones de
rejas no originales, cambios de puertas, ruptura de homogeneidad, afectación de
parámetros y nuevos usos que causan deterioro.
Todos estos rompimientos de
la memoria arquitectónica se han realizado, en muchos casos, sin las
respectivas licencias de la Oficina de Planeación municipal, entidad que carece
de mecanismos de control, personal y presupuesto suficientes, para cumplir con
una función indelegable del Estado, como es la protección y conservación del
Patrimonio Cultural Inmueble de la nación.
No obstante, representantes
de la ciudadanía señalan: “Es un desconocimiento total de su valor histórico,
de lo que representa como un jalón de la historia del país”.
Bogotá D.C., 28
de septiembre de 1996.


Comentarios
Publicar un comentario
Sus comentarios son valiosos para mi.